Apéndice de Gestión Positiva de Clubes
Un club de fútbol bien gestionado no es solo una institución deportiva: es una organización compleja que combina identidad, formación, negocio y sostenibilidad. Cuando funciona de manera eficiente, cada área tiene un rol claro, profesionalizado y alineado con un objetivo común: competir, formar talento y sostenerse económicamente en el tiempo.
La estructura arranca con un presidente que marca la visión institucional y garantiza gobernanza. No es una figura decorativa: debe tomar decisiones estratégicas, rodearse de profesionales y sostener el equilibrio entre lo deportivo y lo económico. A su lado, un Gerente de Fútbol con trayectoria —bien remunerado, porque el talento se paga— actúa como ejecutor del proyecto deportivo. Es quien conecta la dirigencia con el campo, define políticas de fichajes, controla el rendimiento del plantel profesional y evita improvisaciones.
El tesorero cumple una función crítica: el club no puede gastar más de lo que recauda. Esa premisa no es negociable. La historia demuestra que cuando se rompe, el resultado es previsible: en un ciclo de 3 a 4 años, el club entra en crisis financiera. Por eso, el control presupuestario, la planificación de ingresos y la disciplina en el gasto son pilares. Complementando esto, el departamento de legales debe tener toda la documentación al día: contratos, derechos de formación, transferencias, cumplimiento normativo. Un error legal puede costar millones.
En el plano deportivo, el Director Deportivo diseña el modelo de juego, el perfil de futbolistas y la coherencia entre todas las categorías. No se trata solo de ganar el próximo partido, sino de construir una identidad. Junto a él, el Coordinador de fútbol juvenil administra un activo clave: entre 260 y 280 jugadores desde reserva hasta novena división. Cada uno debe tener ficha completa, seguimiento físico, técnico, médico y contractual. Ahí está el verdadero capital del club.
La sostenibilidad económica en el fútbol tiene una lógica clara: el principal producto es el jugador. Un club eficiente no depende de rifas ni ingresos extraordinarios improvisados; eso degrada su estructura y refleja desorden. El dinero se genera a través del fútbol: derechos de TV, sponsors, premios deportivos y, sobre todo, transferencias.
En ese sentido, el modelo es directo:
* Un club mediano o grande debe vender al menos un jugador importante por año.
* Un club chico necesita una rotación mayor: vender tres juveniles propios anualmente y, además, negociar otros tres en convenio con clubes más grandes.
Este flujo constante permite financiar la operación sin comprometer el futuro.
En cuanto al marco institucional, hay diferencias claras:
* Las asociaciones civiles deben ser auditadas por organismos gubernamentales y por representantes de socios. La transparencia es clave para sostener legitimidad.
* Las sociedades anónimas deportivas (SAD) deben rendir cuentas a accionistas y autoridades regulatorias. Aquí prima la lógica empresarial, con foco en rentabilidad y control.
Al analizar modelos internacionales, aparecen ejemplos concretos. El Manchester City y el City Football Group operan como una red industrial del fútbol: captación global de talento, desarrollo, cesión estratégica de jugadores y venta optimizada. No dependen del azar, sino de un sistema replicable.
Por otro lado, el Paris Saint-Germain representa un modelo más orientado a inversión directa para competir al máximo nivel, aunque igualmente estructurado en áreas profesionales que sostienen su crecimiento comercial y deportivo.
El concepto central es claro: un club de fútbol moderno funciona como una empresa cuyo “producto” es el talento futbolístico. Se fabrica en divisiones inferiores, se desarrolla con metodología, se expone en competencia y se comercializa en el mercado global.
Cuando todas las piezas encajan —gestión profesional, disciplina financiera, desarrollo juvenil y estrategia de mercado— el club no solo compite: perdura.
Ese es el verdadero objetivo de una gestión deportiva inteligente.
Pablo Sciutti
Abogado , Magister en Derecho Deportivo Universidad de Lausanne. Director Deportivo UEFA. Licenciado en Gestión de Clubes Johan Cruyff Institute
CEO Global Sport LLC
Todo esto es lo que no sucede en QuilmesAClub , donde hay un presunto ladrón por cada área. Es por eso que Quilmes en 15 años no saco un solo jugador de su cantera con un tíquet de 750 mil dólares . Hechos contundentes, no palabras vacías . “ JuntoS por el predio, vamos los pibes , Alsina y Lora..” politiquería barata . En 15 años a razón de 400 mil dólares por año de mantenimiento van 6 millones de dólares y como recupero , entraron 70 mil dólares por el 60% de Santiago Puzzo. Es una cueva el predio manejado por idiotas ( y presuntos ladrones )

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